jueves, 7 de marzo de 2019

Artículos y Fracciones de Artículos.

Resultado de imagen para derechos humanos
Artículos y fracciones que hablan de tipos de derechos.



Derechos Humanos: del 1° al 29°.
Derecho A LA PROPIEDAD: 17°, 14°, 21°,16°, 27, 24°
GARANTÍAS: del 1° al 29°.
ESTADO: 39° , 42° ,25° , 116° ,1° , 3° , 73° , 123° , 4° , 25°, 2°,4°,5° , 6°, 7°.
PODER EJECUTIVO: 80° , 81°, 6° , 41° ,85° , 99° , 108°, 116° , 122°, 51°,110° , fracción IV del artículo 76°, 49° , 50° ,79° y capitulo IV 94 al 107.

Las Figuras Retoricas.


LAS FIGURAS  RETORICAS.Resultado de imagen para figuras retoricas

Las figuras literarias son formas no convencionales de utilizar las palabras, de manera que, aunque se emplean con sus acepciones habituales (a diferencia de lo que ocurre en los tropos), se acompañan de algunas particularidades fónicas, gramaticales o semánticas, que las alejan de ese uso habitual, por lo que terminan por resultar especialmente expresivas. Debido a esto, su uso es característico, aunque en modo alguno exclusivo, de las obras literarias.
De forma coloquial, reciben también los nombres de recursos literariosestilísticosretóricos o expresivos y el de figuras retóricas o del discurso, etc.
Las figuras, junto con los tropos, constituyen dentro del ámbito de la retórica uno de los formantes básicos del ornatus retórico, el constituyente principal de la elocutio.
Estas figuras son importantes ya que los griegos las usaban para comunicarse de forma escrita.

Figuras de dicción.
Las figuras de dicción afectan primordialmente a la forma de las palabras, aunque en ocasiones inciden también sobre el significado. Se distinguen cuatro categorías: figuras de transformaciónfiguras de repeticiónfiguras de omisión y figuras de posición.
Figuras de transformación.
También llamadas metaplasmos1​ consisten en la utilización de formas léxicas que serían, en teoría, incorrectas en la lengua ordinaria. Las más conocidas de estas figuras son las licencias métricas.
Las figuras de transformación son las siguientes: prótesisepéntesisparagogeaféresissíncopaapócopediástole o éctasis, sístoledialefasinéresissinalefaecthlipsis y metátesis.

Figuras de repetición.
Las figuras de repetición consisten en el uso de elementos lingüísticos (fonemassílabascancionesfrases, oraciones...) que ya habían sido usados en el mismo texto. La repetición no tiene por qué ser necesariamente exacta, por lo que en muchas ocasiones se dan casos de semejanza o igualdad hacia un mismo producto o palabra.

Figuras de omisión.
Las figuras de omisión consisten en la supresión de un elemento lingüístico y necesario, en teoría, para la construcción del texto. Su uso tiende a aligerar la expresión.
Las figuras de omisión son las siguientes: asíndetonelipsiszeugmasilepsisreticencia o aposiopesisbraquilogía y paralipsis (también llamada preterición o pretermisión).

Figuras de posición.
Las figuras de posición son aquellos procedimientos que se basan en la alteración del orden normal de las partes de la oración.
Las figuras de posición son las siguientes: hipérbatonanástrofetmesissynchysis e inversión de sujetos.


Figuras de pensamiento.
Las figuras de pensamiento afectan principalmente al significado de las palabras. Se distinguen las siguientes categorías: figuras de amplificaciónfiguras de acumulaciónfiguras lógicasfiguras de definiciónfiguras oblicuasfiguras de diálogofiguras dialécticas' (o de argumentación) y figuras de ficción.

Figuras de amplificación.
Aunque en latínamplificativo, no es tanto un desarrollo más por extenso de una idea sino más bien su realce (por un uso especial de la entonación, por ejemplo), en la práctica las figuras de amplificación incluyen técnicas de alargamiento de los contenidos de un texto.
Las figuras de amplificación son las siguientes: expolitiointerpretatioparáfrasisisodinamiadigresión y epifonema.
Figuras de acumulación.
Las figuras de acumulación son procedimientos que buscan la adición de elementos complementarios a las ideas expuestas.
Las figuras de acumulación son las siguientes: enumeracióndistributioepífrasis y epíteto.
Figuras lógicas.
Las figuras lógicas son procedimientos que tienen que ver con las relaciones lógicas entre las ideas dentro de un texto; de forma especial, se considera la relación de contradicción antinomia, por lo que la figura lógica por antonomasia es la antítesis. Como variantes de esta, se encuentran la cohabitación, la paradoja y el oxímoron.
Figuras de definición.
Las figuras de definición (y descripción) se utilizan para reflejar lingüísticamente la esencia o apariencia de los temas tratados (personas, objetos, conceptos...).
Las figuras de definición y descripción son las siguientes: definitioprosopografíaetopeyapragmatografíatopografíacronografíaretratoevidentia y demonstratio.
Figuras oblicuas.
Las figuras oblicuas designan de forma indirecta una realidad utilizando las palabras en sentido apropiado. Constituyen la frontera con los tropos.
Las figuras oblicuas son las siguientes: perífrasis o circunloquio, lítotes o atenuación, y preterición o paralipsis.
Figuras de diálogo o patéticas.
Las figuras de diálogo son las propias del estilo directo, pues subrayan el carácter comunicativo del discurso. Se denominan también figuras patéticas pues pretenden incidir afectivamente en el destinatario.
Las figuras de diálogo son las siguientes: apóstrofe/invocaciónexclamacióninterrogación retóricaoptación y deprecación.
Figuras dialécticas.
Las figuras dialécticas o de argumentación son las propias de los debates dialécticos (la disputatio, en latín); se trata de técnicas argumentativas.
Las figuras dialécticas son las siguientes: concessiocorrectiodubitatiocommunicatioconciliatio y distinctio / paradiástole; pueden, además, incluirse aquí las llamadas probationes argumentativas, o pruebas expuestas por el orador para defender su argumentaciónsimileargumentum y sententia.
Figuras de ficción.
Las figuras de ficción permiten presentar como reales situaciones imaginarias.
Las figuras de ficción son las siguientes: personificación/prosopopeyasermocinatio / idolopeya y subiectio / percontatio.





jueves, 28 de febrero de 2019

Queja ante la PROFECO.


La Profeco.

Delegación de la Procuraduría Federal del Consumidor en _______________.
Presente.
Queja.
_______________, mexicano, mayor de edad, empleado, sin adeudos fiscales y señalando como domicilio para oír y recibir notificaciones el ubicado en _______________, de esta 
ciudad, y autorizando como abogados de mi intención a los CC. _______________, con el debido respeto, comparezco a exponer: 
Mediante el presente escrito acudo a presentar formal denuncia y queja en contra de actos del señor _______________, en su carácter de propietario del _______________ denominado “_______________” ubicado en _______________ de esta ciudad, lo que me permito realizar al tenor de los siguientes hechos:
1.En la calle _______________, sector 
centro de esta ciudad, se encuentra ubicado un _______________ denominado “_______________” del cual se ostenta como propietario el Sr. _______________. 

2. El día _______________, aproximadamente a las _______________ a.m., me presenté en ese _______________ y encomendé al Sr. _______________ la reparación de _______________.
3.Ese mismo día, aproximadamente a las _______________ horas, el Sr. _______________ me llamó por teléfono para decirme que _______________ siendo que me presenté pocos minutos después de la llamada solicitando al Sr. _______________ la reparación del daño causado en su _______________; Dicha persona me dijo que si se encontraba en disposición de repararlo, pero que necesitaba tiempo para conseguir las piezas.
4. El día _______________, me volví a presentar en el _______________ para informarme del avance de la reparación a que en Sr. _______________ se había comprometido, pero en esta ocasión dicha persona me dijo que no iba a reparar el _______________, sin más explicaciones.
5.Después, en repetidas ocasiones, intenté que el Sr. _______________ cumpliera con su obligación de proveedor y depositario _______________, voluntariamente, es decir, sin 
necesidad de solicitar la intervención de las autoridades, de acuerdo con lo dispuesto por el artículo 61 de la Ley Federal de Protección al Consumidor con relación a los numerales 332, 334, 335 y demás relativos del Código de Comercio, siendo que dicha persona no ha indemnizado por el daño causado hasta la fecha y la única respuesta obtenida fue que “le hiciera como quisiera”, entregándome una copia fotostática de la constancia N° 59 _______________, fechada el _______________, en la que se menciona que el propio Sr. _______________ _______________. 
6. Con motivo de lo anterior, me veo en la necesidad de acudir ante ese H. Procuraduría Federal del Consumidor a 
solicitar que ejerza las atribuciones que a su autoridad corresponden, a efecto de que en el caso que se somete a su conocimiento, sean respetados los derechos del suscrito como consumidor. 
Acompaño a este escrito una copia de la tarjeta del _______________ propiedad del Sr. _______________, así como de la Constancia N° _______________ mencionada.
Justa y legal mi solicitud, espero proveído de conformidad.
RESPETUOSAMENTE.
Lugar, Fecha y firma


viernes, 22 de febrero de 2019

Las Reglas del buen Argumentador.


El Argumentador.
 Resultado de imagen para las reglas del buen argumentador
1. El mejor consejo que puede darse a quien desee argumentar bien en el Derecho o en cualquier otro ámbito es prepararse bien. Picasso decía que la inspiración existe pero tiene que pillarte trabajando. De manera semejante, la habilidad dialéctica, argumentativa, existe, pero tiene que pillarte preparado, conocedor del fondo del asunto. No se puede argumentar bien jurídicamente sin un buen conocimiento del Derecho, de los materiales jurídicos, y de la teoría del Derecho, de los instrumentos adecuados para manejar aquellos materiales.

2. Hay aspectos comunes a cualquier tipo de argumentación, pero también rasgos peculiares de cada campo, de cada tipo de debate. Por ejemplo, lo que es apropiado para una conferencia (la exposición por extenso de una tesis) no lo es para el que participa en una mesa redonda: una buena presentación de la tesis que se desea defender en ese tipo de debate no tiene por qué ser una “miniconferencia”; lo importante aquí no es efectuar una exposición completa, exhaustiva, sino más bien clara, razonablemente informativa, que estimule la discusión y prepare de alguna forma para, al final, persuadir al auditorio.

3. No se argumenta mejor por decir muchas veces lo mismo, ni por expresar con muchas palabras lo que podría decirse con muchas menos. La amplitud excesiva del discurso aumenta las probabilidades de cometer errores y corre el grave riesgo de provocar hastío en el oyente.

4. En una discusión, en un debate racional, esforzarse porque el otro tenga razón — como alguna vez propuso Borges— parece demasiado. Pero esforzarse por entender bien lo que el otro ha dicho es una exigencia moral —en el sentido amplio de la expresión— que resulta además bastante útil como recurso retórico o dialéctico: hace más difícil que podamos ser refutados (por ejemplo, con un «yo no he dicho eso») y aumenta las probabilidades de que nuestros contendientes estén también dispuestos a entendernos bien.

5. Cuando se argumenta en defensa de una tesis, no estar dispuesto a conceder nunca nada al adversario es una estrategia incorrecta y equivocada. Hace difícil o imposible que la discusión pueda proseguir y muestra en quien adopta esa actitud un rasgo de carácter, la tozudez, que casi nadie aprecia en los demás. No es, por tanto, un buen camino para lograr la persuasión.

6. Cuando se argumenta con otro, uno puede tener la impresión de que los argumentos de la parte contraria funcionan como una muralla contra la que chocan una y otra vez nuestras razones. Por eso, una vez probada la solidez de esa defensa, lo más aconsejable es ver si uno puede tomar la fortaleza intentando otra vía. Esa maniobra debe hacerse sin desviar la cuestión. O sea, no se trata de disparar torcido, sino de disparar desde otro lado, cambiando la posición.

 7. La argumentación no está reñida con el sentido del humor, pero sí con la pérdida del sentido de la medida. Hay ocasiones en que no es apropiado hablar en broma (por ejemplo, del holocausto, del genocidio de un régimen militar...) y hay bromas y bromas. Para distinguir unas de otras, el mecanismo más simple y efectivo consiste en ponerse en el lugar del que tiene que soportar la broma.

8. No se argumenta bien por hacer muchas referencias a palabras prestigiosas, autores de moda, etc. Lo que cuenta es lo que se dice y las razones que lo avalan: la calidad y fortaleza de esas razones son responsabilidad exclusiva del que argumenta.

9. Frente a la tendencia, natural quizás en algunas culturas, a irse por las ramas no cabe otro remedio que insistir una y otra vez en ir al punto, en fijar cuidadosamente la cuestión.

10. En cada ocasión, hay muchas maneras de argumentar mal y quizás más de una de hacerlo bien. Este (ligero) apartamiento de la regla de la multiplicidad del error y la unicidad de la verdad se debe a que en la argumentación las cuestiones de estilo son importantes. Como ocurre con los autores literarios, cada persona que argumenta tiene su estilo propio y es él el que ha de esforzarse, primero, por encontrarlo, y luego, por elaborarlo


Sofistas.


Los Sofistas.
 Resultado de imagen para los sofistas
En la antigua Grecia hubo un grupo de intelectuales llamados sofistas (los sabios de profesión), quienes lograron tener gran influencia en la juventud griega ya que poseían gran dote de retórica y de dialéctica.
Muy por el contrario de los filósofos, su finalidad intelectual no era la búsqueda de la verdad, sino lograr un alto prestigio en sus discípulos y oyentes, obtener jerarquía política, social y monetaria.
En un comienzo ser sofista no era deshonroso. Gracias a su preparación e influencia, el sofista fue considerado como la imagen intelectual y carismática del saber, siendo apreciado por gran parte de la élite social ateniense.
Sin embargo, el movimiento degeneró, se convirtió únicamente en un medio lucrativo: manipular a la sociedad griega con argumentos relativos y hasta con falsas nociones tan sólo para obtener alguna utilidad material.
Para el pensamiento sofista la verdad depende del sujeto, de la interpretación y visión de cada persona. El bien y el mal, lo verdadero y lo falso, dependen de la perspectiva personal con la que se valora algún hecho o situación.
“Todo es relativo”, “el hombre es la medida de las cosas”, “la verdad no existe”, “existen sólo opiniones no verdades”, “cada individuo percibe el mundo a su modo y conveniencia”.
Fueron precursores del exagerado uso de la opinión, no importando si estas opiniones fueran absurdas y sin fundamento, y provocaron grandes daños a la educación y formación de los jóvenes griegos.
Fueron dos pensadores sofistas quienes resaltaron en este movimiento: Protágoras y Gorgias.
El sofismo fue muy criticado y corregido por los grandes intelectuales de la antigua Grecia, pero sobre todo por Sócrates, Platón y Aristóteles.
En la actualidad podemos ver individuos que nos recuerdan a estos célebres pensadores griegos. Específicamente en el campo de lo que llaman “superación personal”, pseudos-filósofos emiten (venden) conferencias, libros, artículos y demás mercancía. Estos individuos se valen de argumentos sentimentales y alejados de todo conocimiento verdadero, se convierten en excelentes mercaderes, sin importar si en realidad ayudan a las personas.
Para el sofista, el saber tiene una finalidad lucrativa, para el filósofo, un camino hacia la plenitud humana.